sábado, 18 de febrero de 2017

Sobre el retrato



Una aproximación antropológica al tema del retrato retrato nos permite comprender que a lo largo de la historia este artefacto ha sido indispensable en la celebración de ritos y ceremonias desde tiempos muy remotos. En las conmemoraciones en las que el retrato es un dispositivo fundamental hay un elemento que le rodea y le otorga sentido: el mito. De acuerdo con Joseph Campbell, el mito es la materia de nuestra vida, de nuestro cuerpo y nuestro ambiente. El mito se ocupa de la naturaleza, del origen y del conocimiento de una época. El mito es una creación del hombre, nadie más que él es capaz de crear mitos para explicarse su derredor. ¿De qué otra manera nos explicamos las historias que se tejen en torno a una imagen o un retrato, sobre todo cuando la figura del retrato nos es lejana y algo ajena?

Indudablemente la figura del retrato está asociada a la idea de la memoria y la reconfiguración de los recuerdos. Para Hans Belting, el retrato es un medio simbólico, un emblema, un antiguo escudo de armas en el que se extiende la presencia temporal y espacial. “En el retrato hay un desplazamiento de lo íntimo a lo público.”

Como parte de los ritos familiares, el retrato es una especie de “escudo-signo” en el que se conocen y se reconocen los miembros del clan y en el que además se cuestionan sobre su origen. Sin embargo, el retrato no es un artefacto que se limite al ámbito privado sino que extiende su influencia en la esfera pública en la cual la imagen de las figuras políticas, religiosas y de algunas celebridades es utilizada para crear leyendas y estereotipos

El retrato es un artefacto complejo en el que se entrecruzan intereses estéticos y políticos; es un hermoso o terrible artificio que nos acompaña de manera cotidiana. La figura inscrita en un retrato demanda nuestra mirada; nos invita a ensoñar, a recordar, a evocar y a construir memorias, sean colectivas o individuales. Si defino al retrato como un artefacto se debe a que la misma representación es un artificio creado por la mano del hombre o bien por medio de ciertos dispositivos utilizados por este.

El retrato se relaciona con la idea de la identidad y la semejanza. Como afirma Jean-Luc Nancy, en esta imagen la imitación tiene primeramente su fin en una revelación o en un develamiento que haría salir al yo, de tal manera, en el espacio simbólico que es el retrato todo se ajusta a la figura representada. “El objeto del retrato es el sujeto absoluto, despegado de todo lo que no es él, retirado de toda exterioridad”. Según Nancy

La figura es el fin de la representación, con exclusión de cualquier otra escena o relación de cualquier otro valor o meterá de representación, evocación o significado”.

Al elaborar un retrato ponemos en juego nociones como la ausencia, la construcción de la memoria colectiva o personal, la ficción o la semejanza y la reconfiguración de los recuerdos. El retrato es un género que se relaciona con la identidad y con la creación de atmósferas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario